La historia de Pepito
Hola.
Yo soy Pepito.
Mi historia empezó el 23 de marzo de 2023, en una cancha de fútbol en Toledo.
Ese día, una de mis humanas favoritas vio una historia en Instagram donde buscaban familia para unos cachorros.
Así que se subió al auto y fue a ver si todavía quedaba alguno.
Cuando llegó, ya casi todos mis hermanos habían encontrado hogar.
Quedaba uno solo.
Yo.
No sé exactamente qué vio en mí, pero decidió llevarme con ella.
Más tarde subió una foto mía a Instagram.
Y ahí empezó otra parte importante de mi historia.
Uno de mis humanos le escribió enseguida:
- “No podés llevar más perros a casa, ya hay tres.”
Y ella respondió algo así como:
- “Tranquilo… este no es para casa de mamá. Este es para vos.”
Al principio mi humano dijo que no.
Que viajaba mucho.
Que no estaba seguro.
Que capaz no era el momento.
Pero después me vio.
Probamos convivir una noche.
Y yo hice lo que haría cualquier cachorro inteligente que quiere quedarse:
Me porté perfecto.
Dormí tranquilo, no hice lío y hasta hice pis prolijamente en la ducha.
Al otro día ya era bastante claro que me había ganado un lugar en la casa.
Y también en el corazón de mi humano.
Desde entonces vivimos juntos.
Con el tiempo fui creciendo y mostrando mi personalidad.
No soy el típico perro súper mimoso. Tengo carácter, me gusta observar todo y hacer las cosas a mi manera.
Pero también soy bueno con todo el mundo.
Y además tuve una suerte bastante especial.
Resulta que mi familia trabaja importando y distribuyendo productos para mascotas.
Eso significa que, técnicamente, vivo con un depósito entero de juguetes a mi disposición.
No me quejo.
Al contrario: me tomo mi trabajo muy en serio.
Cada vez que llega un producto nuevo, yo lo pruebo primero.
Por eso algunos productos de esta marca tienen una etiqueta especial:
Aprobado por Pepito.
Todos los productos que ves acá son buenos, pero esos…
esos son los que realmente probé y demostraron ser extraordinarios.
Pero también sé algo importante.
Sé que tuve mucha suerte.
Ese día en Toledo mi vida cambió para siempre. Y sé que muchos de mis hermanos perrunos todavía están esperando la misma oportunidad.
Por eso quiero devolver un poco de todo lo que recibí.
Una parte de lo que se vende con la marca Pepito se destina a donaciones de alimento para refugios de perros.
Cada tres meses hacemos una donación, y lo mejor es que la comunidad puede participar.
En el Instagram de Pepito publicamos distintos refugios y la gente vota cuál recibirá la ayuda.
El refugio con más votos recibe la donación.
Así, entre todos, ayudamos a más perros.
Hoy mi misión es simple:
Crear productos buenos, lindos y accesibles, diseñados en Uruguay y pensados para perros reales y familias reales.
Buscamos en distintas partes del mundo los mejores fabricantes para cada producto, siempre priorizando la mejor relación entre calidad, diseño y precio.
Porque creemos que todos los perros merecen cosas buenas.
Yo empecé siendo un cachorro buscando hogar en Toledo.
Hoy quiero que esta marca ayude a muchos más perros.
Porque si yo tuve suerte…
lo mínimo que puedo hacer es compartirla.



